viernes, 20 de junio de 2014



Haz lo que te han enseñado a hacer: enciende el ordenador, enciende la televisión, enciende la radio, enciende el coche, enciende todos los putos medios de comunicación de masas que te rodean, sé una parte mínima de la masa, piérdete en ella, consigue pasar desapercibido, que nadie te reconozca. En eso se basa este juego. Brilla según las normas impuestas. Jamás te salgas de la puta campana de Gauss, amigo. No saltes fuera de la puta linea roja que separa lo que es distinto de la media. Despiértate como todos, haz que el sistema funcione, y no molestes. En algún momento te darás cuenta que la vida llega, pasa y se acaba. Y en esta vida de falsas sonrisas, risas forzadas, relaciones de mierda y manipulación, algún día comprenderás que tú sólo esperas la muerte. Que nada de lo que has vivido es real, tangible. Sólo memorias que se desvanecen y tergiversan tu versión de la historia

ó

Sube el volumen y manda a la mierda absolutamente todo. Sólo tú puedes salvar tu propio mundo, hacer de tu existencia algo que merezca la pena presenciar. El mundo se ha quedado sin épocas que vivir, sin personas que admirar, sin héroes, sin vida; parece que esperamos algo que jamás llega, mientras alguien nos da placebos, sucedáneos. Sáltate las normas, no respetes las fronteras, ningún límite ha tenido jamás ningún sentido. Apaga el puto ordenador y escucha lo que tu realidad tiene que decirte. Hazla tangible, acuéstate con ella. Grítale a las seis de la mañana que estás hasta los huevos de ser el engranaje de una máquina que no funciona. Arráncale una confesión brutal, y ve a la cama sintiendo que todo llega y tú estás aquí para recibirlo. Grita, grita, grita rebeldía con el puto puño en alto y pinta las paredes de tu barrio. Sé libre a tu manera porque la libertad también la han manipulado... como si fuera posible, joder. Vive, vive tu vida y haz que merezca la pena, porque en este jodido momento no hay nada a lo que aferrarse. Sólo puedes saltar.

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